28 de setembre de 2012

Per racionalitzar.


“En cualquier caso, una cosa es segura: esta crisis no es el resultado de un destino, sino de una política. Ninguna nación, con o sin gigantomaquia, nos ha arrastrado hasta aquí porque hasta aquí solo nos ha arrastrado una confrontación de programas en la que unos llevan la delantera y otros pierden posiciones. Si Convergencia ha apostado por la independencia y desea convertir esa apuesta en el eje principal de su programa, la responsabilidad que ha asumido le exige hablar a los ciudadanos políticamente, no metafóricamente. Le exige abandonar las alusiones sentimentales a rumbos, surcos, estelas y caminos, y exponer razonadamente sus puntos de vista sobre fronteras, aduanas, cuotas y visados; le exige poner fin a las invocaciones líricas a horizontes radiantes, voluntades de ser, heroicas resistencias y destinos propios, y explicar cómo conjugará las libertades individuales y las exigencias de la construcción nacional. Puede que el tiempo de los no nacionalistas que defendieron unas instituciones hoy definitivamente maltrechas haya quedado atrás. Si fuera así, lo único que les resta es dejar testimonio para quienes vengan después de que también esta vez todo pudo ser de otra manera.

 
José Maria Ridao, Gigantomaquia nacional”, El País, 26/9/12.